jueves, 30 de septiembre de 2010

El Cairo, a la sombra de las pirámides

(Por Diego Favot, enviado especial)

El Cairo es la capital de Egipto y la más grande ciudad del Medio Oriente. El área metropolitana incluye una población de unos 20 millones de habitantes, convirtiendo a esta ciudad en la más poblada de todo el continente africano. Es conocida por los egipcios como la "madre de todas ciudades" y la "ciudad de los mil minaretes".
La ciudad fue fundada en el año 116 A.C., en lo que hoy en día se conoce como Viejo Cairo, cuando los romanos reconstruyeron una antigua fortaleza persa junto al río Nilo. Antes de su fundación, Menfis u otras ciudades eran la capital del imperio faraónico. La Esfinge y las pirámides de Giza por ejemplo, son evidencia de la antigua civilización egipcia alrededor del Río Nilo. A lo largo de su historia, El Cairo fue conquistado y controlado por una multitud de invasores, incluyendo a los mamelucos, los turcos, Napoleón Bonaparte y los británicos.
En el siglo XIX, uno de los líderes de la ciudad, quiso transformar a El Cairo en una ciudad estilo europeo. Esto junto con la invasión de los británicos que ocuparon El Cairo en 1881, originó el desarrollo de nuevos suburbios para egipcios ricos y extranjeros. La vieja ciudad fue olvidada y gradualmente ha caído en el descuido. Al final del siglo, las actividades comerciales se mudaron a El Cairo moderno.

El Museo Egipcio
El Cairo cuenta con numerosas universidades, teatros, monumentos y museos: el más importante es el Museo Egipcio, situado en la plaza Tahrir, que alberga la mejor colección del mundo de objetos del antiguo Egipto, con más de 120.000 objetos. Este museo tuvo su gran auge a partir del descubrimiento de la tumba de Tutankamon por parte de Howard Carter.
Dando un recorrida por el museo se pueden observar infinidad de estatuas rescatadas de los distintos templos construidos en las tres fases del imperio de los faraones: Egipto Antiguo, Medio y Moderno. Hay una sala especial para el faraón Akhenaton y su esposa Nefertiti.
También es posible contemplar  gran cantidad de sarcófagos de madera o de piedra, con pinturas o con inscripciones que revelan el pensamiento del pueblo con respecto a la vida luego de la muerte.
Pero sin dudas, la joya del museo es El Tesoro de la Tumba de Tutankhamon, ese faraón que reinó desde niño y tan solo por 9 años,  donde se encontraron gran cantidad de objetos de oro, para deslumbrarnos finalmente con su máscara mortuoria de 11 kilos de oro reluciente. Ni la joya más valiosa se compara a esta máscara hecha para Tutankhamon, del cual no se sabe la causa de su muerte, lo que si se supo es la maldición que caería sobre quienes profanasen su tumba.
En otra sala se pueden visitar las momias de 11 faraones, entre ellos la del gran Ramses II, cuyos restos muy bien conservados descansan en el museo por excelencia de la civilización egipcia.

Khan al-Khalili
El mercado más importante y digno de visitar es el de Khan al-Khalili, situado en el Cairo islámico, donde las sedas y las especias son los productos más demandados. Es un área comercial antigua, un inmenso zoco de estrechas callejuelas con miles de pequeñas tiendas atestadas de mercancías, con sus calles repletas de gente y mesas a las puertas de los cafés, donde el regateo está a la orden del día.

Las Pirámides de Giza
Evidentemente, la gran atracción de la ciudad y del país son las Pirámides de Giza, situadas a unos 20 kilómetros al suroeste del centro de la capital, ya en las afueras de la ciudad. Estas construcciones de más de 4000 años de antigüedad son las únicas sobrevivientes de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. La misión  de la Gran Pirámide de Keops fue acoger el sarcófago del faraón Keops y se cree que para su construcción se emplearon cerca de 2,5 millones de bloques de piedra caliza. Algo más alejadas de las vecinas y pequeñas pirámides de las reinas, se encuentran las dos grandes pirámides de Kefrén y Micerinos.
Estas tres pirámides forman un complejo junto con la famosa Esfinge de Giza, ese coloso de piedra con la vestimenta de un faraón, rostro de mujer y cuerpo de león, y nos remontan al pasado y al Egipto de Moisés, Cleopatra, Ramsés y Tutankhamon, ese Egipto que a orillas del Nilo construyó un imperio que se nos muestra misterioso y atrapante, y nos invita a descubrir la historia de una de las civilizaciones antiguas más deslumbrantes y de las cuales aun hoy resta mucho por conocer.  

martes, 28 de septiembre de 2010

Egipto y el Mar Rojo

(Por Diego Favot, enviado especial)

Su nombre oficial es República Árabe de Egipto, posee una población de 82 millones de habitantes y su ciudad capital es El Cairo con 18 millones de habitantes. Su idioma oficial es el árabe, como en la mayoría de los países de la región y el 90% de sus habitantes son musulmanes.
Hacia el oeste un océano de arena indica la entrada al Desierto de Sahara, mientras el río Nilo lo atraviesa formando un delta en su desembocadura, las transparentes aguas del Mar Rojo muestran su belleza de corales y peces de una variedad infinita, y en la península del Sinaí se puede escalar la montaña donde Dios le habló a Moisés.
Egipto es famoso por su civilización antigua y sus monumentos, como las pirámides y la gran esfinge; la ciudad de Luxor contiene un gran número de restos antiguos, tales como el templo de Karnak y el Valle de los Reyes.

Dahab
La pequeña Dahab se encuentra en la Península del Sinaí, hacia el este y muy cerca de la frontera con Israel y Jordania.
Es un pueblito muy tranquilo, con una hermosa costanera o “promenade”, donde caminar a orillas del mar es una delicia para los sentidos. Mientras se camina, uno se puede detener a tomar un té, un café, o algo fresco, tirándose en unos sillones bajitos con muchos almohadones, descalzo, contemplando el calmo mar que rodea la bahía. Muchos hoteles tienen salida a este paseo peatonal que se extiende por toda la bahía, donde el mar es rocoso y lamentablemente no posee playas de arena, pero quizás ello le da un toque más de distinción a este encantador pueblito donde las inversiones son cada vez mayores y parece que la costa desde el famoso Sharm-el-Sheik hasta la frontera con Israel se poblará de complejos hoteleros con un encanto muy particular.
Si bien todo esto es cierto, este lugar vive del buceo. Toda persona que viene hasta aquí seguramente tomará un curso de buceo, hará snorkel o disfrutará de bucear en un arrecife considerado de los mejores lugares del mundo para la práctica de esta actividad.
            Gracias a la indicación de Julio Kohan, instructor de buceo sanfrancisqueño, me llegué a este paraíso submarino donde es posible bucear en dos sitios inigualables.

El “Thistlegorm”
            Es el naufragio que todo buceador desea explorar cuando llega a estas costas. Se trata de un barco inglés que fue hundido el 6 de octubre de 1941 por 2 aviones alemanes durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.
            Al sumergirse en el lugar del naufragio, podrá observarse el sector dañado con las bombas de la aviación alemana y dando una recorrida a este barco de 126 metros de longitud, se tiene asombrosa visión de lo que representa un barco de este tamaño, cuya profundidad máxima del buceo se encuentra en la hélice del barco y es de 31 metros.
            En un segundo buceo se descubre el interior del mismo, donde es posible descubrir el cargamento de este barco, motivo por el que fue atacado. Se observan tanques, grandes jeeps que transportan motocicletas (esas que se podemos ver en las películas de la Segunda Guerra), bombas de gran tamaño y hasta botas para los soldados. Todo esto en perfecto estado, tanto es así que es posible tocar las cubiertas y sentir el duro caucho de las mismas.
            Un buceo único que solo se puede disfrutar en este mar estratégicamente ubicado en una zona de conflictos militares frecuentes.

Ras Mohamed
            Este es un Parque Nacional Marino donde la cantidad y el colorido de sus corales es algo increíble, donde los peces tienen los colores que uno se pueda imaginar y otros que solamente se pueden ver aquí, ya que su belleza no permite imaginarlos, peces del tamaño de una uña de la mano como aquellos peces de colores que uno ve en una pecera familiar, pero de un metro de longitud. 

            Sumergirse en estas aguas es sentir la belleza de la naturaleza en su máximo estado de pureza, la serenidad de la vida bajo las aguas y la paz que transmite este tipo de actividades, nos hace pensar que debemos luchar por conservar estos lugares únicos en el planeta, para que futuras generaciones no solo los puedan disfrutar, sino que sientan la misma dicha que siente una persona al disfrutar de tanta belleza y los empuje a pelear por defender los lugares naturales de este planeta llamado Tierra.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Diario de Viaje

Mis primeros días en Siria

Hace unos días que llegué a Siria, crucé la frontera de manera terrestre, lo cual me llevó su tiempo pero fue muy interesante descubrir cómo hace la gente común para ir de Turquía a Siria o viceversa. Es tanto o más tedioso que el cruce de nuestras fronteras con Uruguay en época de vacaciones. Los oficiales de migraciones cargan a mano los datos de los pasaportes en una computadora, en mi caso, lo estudiaron al detalle, y al ver que era argentino, se entabló una conversación futbolística con el oficial, ya que aquí son fanáticos del Real Madrid o del Barsa.
Al arribar a Alepo sentí el shock cultural, aunque a algunos les parezca lo mismo Turquía que Siria, el país de los turcos es bastante occidental, en especial Estambul. Aquí, estamos hablando de la República Árabe de Siria, con todo lo que ello implica, comenzando por el alfabeto árabe, donde es más difícil comunicarse con la gente, y es imposible leer un nombre o reconocer un número. Por lo tanto, y al igual que me sucedió en otros países de este estilo, sólo atinaba a pagar con un billete grande y que me den vuelto, por lo que al día de hoy transformé mi bolsillo en una alcancía, lleno de monedas, difícil de identificar su valor ya que todavía no comprendo los números en árabe. Dichosos y felices quienes me han pedido que les lleve monedas de recuerdo.
Algo muy interesante en Alepo es que existe una calle llamada la “calle de los jugos”, donde al mejor estilo brasilero, preparan tanto licuados como jugos de fruta, y mucha gente se acerca para tomarse un cocktail, a la hora del día que sea. Para este trago primaveral mezclan banana, manzana, miel, azúcar, y jugos de cereza y de fresa. Lo más curioso, es que la miel la sacan de una fuente, donde en una bolsa de nylon tienen envuelto el panal o colmena con las abejas adentro, y mediante una especie de goteo, van sacando la miel.
Hoy en Siria, y después de varias semanas de viaje, encontré a la famosa “turca”, esa mujer que atiende en la panadería o en la despensa del barrio, y que no había visto después de un par de semanas en Turquía. Con rasgos bien marcados, nariz ancha, amplia sonrisa, hermosos ojos negros y cejas que no pasan desapercibidas. Reflexionando un poco, esa mujer que en Argentina llamamos la turca, seguramente tiene antepasados sirios. Lo que puede haber llevado a la confusión es que el actual territorio de Siria, fue ocupado por los turcos otomanos hasta el fin de la primera guerra mundial, por lo que al llegar a nuestro país los inmigrantes provenientes de Siria, tenían pasaporte de Turquía.
Ahora que estoy más integrado a sus costumbres, puedo disfrutar de este fascinante país, extraño para nuestra cultura occidental, interesante para abrir la mente, y no equivocar nuestros pensamientos cuando desde otros lugares primermundistas nos hablan de estos países tan lejanos a nuestra realidad.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Diario de Viaje

Portación de rostro

            Al visitar las ruinas de Palmira, y ante el ofrecimiento de un comerciante, decidí comprar un pañuelo árabe con su cintillo negro para cubrirme del sol, que en esta zona tan desértica pega muy fuerte, especialmente en horas del mediodía.
Ya paseando por el anfiteatro romano, y con mi atuendo típico al estilo de Yaser Arafat, observé a un grupo de seis o siete árabes, muy bien vestidos ellos, tomando fotos y conversando alegremente entre ellos. En un momento determinado, uno de ellos me pide si me puede sacar una foto. “Le pareceré gracioso con el turbante, pensé para mis adentros, y le hice la seña del OK”. Al instante, dos de sus compañeros se me acercaron y luego de un fuerte apretón de manos, me besaron en las mejillas muy efusivamente. La expresión era de alegría y admiración. Yo solo atiné a acompañar el gesto con una sonrisa. El problema fue cuando me comenzaron a hablar en árabe, ahí entendí todo, y les hable en inglés para sacarlos de la confusión. Nunca supe con quien me confundieron, seguramente algún famoso árabe o algún líder de la política. Luego de resuelta la confusión, no faltaron las risas y los chistes entre ellos, mientras yo pensaba en mi árbol genealógico y algún sirio que quizás se ha filtrado.
Por suerte, estos hombres demostraron alegría al verme, por lo que supongo que mi aire de árabe no me traerá problemas en el futuro.
De todos modos y por las dudas, ya guardé mi pañuelo turbante y difícilmente lo vuelva a usar, a menos que necesite algo importante en este amable país tan lejano al nuestro.

jueves, 16 de septiembre de 2010

El Guía Sirio-Argentino

(Por Diego Favot, enviado especial)

Nuestro guía sirio y amigo Samaan Gigí, a quien los argentinos llamamos Simón, es un asirio nacido en Alepo allá por 1943. Sus padres son nacidos en el sur de Turquía, cerca de Gaziantep, y por cuestiones político-religiosas se instalaron en Alepo, ciudad muy antigua del norte de Siria.
A los 19 años, junto con su hermano, decidieron emigrar a Venezuela. Luego de unos años allí, recalaron en la Argentina, país que los recibió con los brazos abiertos. “Argentina es un país que recibe a los extranjeros con mucho afecto, los adopta y nunca hace cuestiones de donde vienen, siempre son bienvenidos”, nos decía Simón, quien además nos comentaba que en Venezuela eso era muy diferente.
Durante su vida, nuestro guía sirio, fue y volvió tanto a Venezuela como a Siria, pero siempre retornaba a la ciudad de Córdoba, donde se casó con una descendiente de armenios y formó una familia.
Hace 2 años y medio, Simón se volvió a Siria, su país natal donde vive su hermano y sus familiares. Pero, en Argentina están su mujer, de la cual está separado, y sus hijos, dos varones y una mujer que es la más pequeña. Con su hija de 14 años chatea y se ven a través de video casi todas las noches, además de que aprovechan a jugar al backgamon por internet, un juego muy popular aquí.

- Simón, ¿sentís que sos argentino o sirio?
- Yo en Siria me siento sirio, y en Argentina me siento argentino. Amo mucho a Argentina ya que siempre me recibió muy bien y si tuviera trabajo allá me gustaría volver. En este mundial de futbol seguí todos los partidos y sufrí cuando perdimos con Alemania. Aquí en Alepo la gente hacía fuerza por Argentina, iban a la plaza principal donde había pantallas gigantes con camisetas argentinas y banderas. Y no sabés lo que han perdido en las apuestas después de la eliminación, y encima por 4 a 0!
- ¿Qué extrañás de Argentina?
- Extraño el asado, y un buen vino. Acá, si bien se come carne, no se come asado, se come carne mas bien molida, se come el “kipe” y el “kebab”. Y por supuesto extraño mucho a mis hijos, en especial a mi nena, que es adolescente, me extraña, y no entiende estas cuestiones de pareja que hicieron que me separe con su madre.
- ¿Te gustaría volver a Argentina?
- Sí, seguro, tengo muchos amigos allá. Probablemente vaya el año próximo para el cumpleaños de 15 de mi hija. No es fácil juntar la plata para viajar y estar allá un tiempo. Volver a vivir allá es muy difícil para mí. Yo tengo que pensar en mi futuro y en como vivir mi vejez.

            Simón nos cuenta que aquí en Siria no hay problemas de inseguridad alguna, cuestión fácilmente comprobable, ya que no hay policías en la calle. A veces, hay algún puestito policial, sin sentido para nuestro amigo. “Mirá las joyerías, kilos de oro en las vidrieras, una al lado de otra, y no pasa nada. Acá si alguien entra a robar, lo agarran entre todos los presentes, le dan una golpiza y lo llevan a la policía. Y ningún abogado va a ir a defenderlo. Hace unos años, una banda de delincuentes robaron y mataron a un joyero, a los pocos días los encontraron y en menos de un mes los sentenciaron a morir ahorcados”, nos comenta con total normalidad. “Aquí las mujeres pueden salir solas o en grupo, a la hora de la noche que sea, que nadie las va a tocar ni decir nada”, insiste.
            En estos días Simón se dedicará a conseguir los encargos realizados por su amigo Manuel Abrahamian, unas sandalias que sólo se consiguen aquí y algunas semillas frutales, típicas de la zona. Y sin dudas, Simón le enviará una nota a Manuel, invitándolo un anís o un café, aquí en Alepo, la ciudad que los vio nacer y donde tienen los mejores recuerdos de juventud, esos que nunca se olvidan y siempre vienen a la memoria, por más tiempo que haya transcurrido y por más kilómetros de distancia que los separen.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

La selección argentina hizo un buen mundial

(Por Diego Favot, enviado especial a Turquía)

La selección argentina de basquetbol culminó con un saldo positivo su participación en el Campeonato Mundial de Basquetbol Turquía 2010.
No es cosa simple ni sencilla finalizar en un quinto puesto de un mundial, ya que si bien este equipo y nosotros estábamos acostumbrados a estar siempre en semifinales, y de allí pelear el título, debemos pensar que hay potencias que quedaron postergadas por nuestro seleccionado. También es importante considerar las lesiones e inconvenientes físicos que sufrió este equipo.
Mientras otros equipos eliminados de la instancia de cuartos no tuvieron resto anímico ni físico para pelear por el quinto puesto, nuestra selección jugó al máximo, dejó todo en la cancha y con mucho esfuerzo se llevó ese premio. Es lo que este equipo se planteó luego de su eliminación en cuartos de final, un cruce siempre difícil y que esta vez nos jugó una mala pasada ante un rival iluminado.
Para destacar las tareas de Luis Scola, goleador del torneo, quien fue imparable para las defensas rivales, solamente Lituania pudo controlar su juego, aunque en este caso y a favor de Luis, debemos decir que los lituanos frenaron a todo el equipo, no solo a nuestro capitán. El base Pablo Prigioni fue el máximo asistente del campeonato y jugó a gran nivel, haciendo jugar al resto y convirtiendo desde posiciones exteriores cuando era necesario. Carlos Delfino fue pieza fundamental de esta selección, y excepto algún juego donde no rindió lo esperado, fue muy importante convirtiendo de tres puntos y con penetraciones de gran factura.
En estos tres jugadores se basó el entrenador Hernández para llegar a instancias definitorias. Lamentablemente Fabricio Oberto y su problema estomacal lo privaron de varios partidos, pero cuando jugó, lo hizo bien y fue importante su tarea. Hernán Jasen tuvo sus altibajos, mostró una buena tarea defensiva y fue decisivo ante Brasil.
También se  destacó Leo Gutiérrez, quien, con más responsabilidades y más minutos en cancha, se logró soltar y sumó aportes interesantes. Cequeira cumplió más de lo esperado, sobre todo  teniendo en cuenta que fue llamado cuando el equipo ya estaba en Europa. Paolo Quinteros tuvo sus minutos pero a mi entender no tuvo un buen mundial, además de dar ventaja a la hora de defender rivales con más talla. El resto de los jugadores tuvieron pocos minutos y no tuvieron aportes significativos.  
El comienzo de Argentina en el torneo fue flojo, ya que le costó demasiado ganar a rivales a priori accesibles y más débiles, y en los que gracias a Scola se pudo triunfar en dichos partidos. El último partido ante Serbia, un rival importante, demostró que Argentina podía llegar lejos y fue un final para cualquiera de los dos.
Eso le permitió descansar y recuperar a sus hombres, y alcanzaría el pico de su rendimiento contra un Brasil que había hecho un gran campeonato y estaba para más.
Luego, no hubo mucho descanso, y un Lituania con un juego brillante nos superó ampliamente y nos envió a jugar por el quinto puesto, el cual se consiguió gracias a la mentalidad de este grupo que nunca se conforma, que siempre quiere más y se plantea objetivos importantes que generalmente los alcanza.
Para el futuro habrá que plantearse la renovación de este plantel, ya que estos jugadores tienen un juramento de hermanos para seguir hasta Londres 2012, después seguramente habrá bajas importantes y necesitaremos trabajar sobre un recambio a estos grandes jugadores, guerreros de alma, triunfadores por naturaleza que nunca bajan los brazos, que transpiran la camiseta y transmiten el coraje argentino en cada parquet que transitan.
Desde estas líneas va mi aplauso a este equipo, y mi emoción por haber vivido este mundial donde los jugadores argentinos nos demostraron nuevamente su orgullo de representar a nuestro país.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Argentina lo quiso ganar y obtuvo su premio

(Por Diego Favot, enviado especial a Turquía)

El seleccionado argentino le ganó a su par de Rusia por 73 a 61 y se clasificó para jugar por el quinto puesto del torneo el día domingo.

El partido tuvo un trámite parejo durante casi todo el tiempo de juego, excepto en los últimos 5 minutos donde Argentina logró despegarse en el marcador y logró imponerse en un cómodo final.

Ambos conjuntos comenzaron muy erráticos, y con defensas bastante pasivas y permisivas. En el segundo cuarto nuestro representativo sacó una luz de 11 puntos, pero la misma fue neutralizada con 3 triples consecutivos de los rusos. El primer tiempo culminaría 36 a 33, con un buen cierre de Argentina.

Ya en la mitad del tercer cuarto, cuando la paridad continuaba, el técnico Hernández ordenó a sus dirigidos practicar una defensa zonal agresiva, lo cual comenzó a mostrar una superioridad de nuestro representativo en el juego, aunque ello no se traduciría en el marcador hasta el último cuarto.

Allí Argentina logró tomar distancia de Rusia, y con una gran defensa que hacía que los rusos tuvieran que efectuar lanzamientos apresurados o sonara la chicharra de los 24 segundos, fue de a poco liberando su ataque para con algunas jugadas de gran factura culminar ganando un encuentro que a priori parecía complicado, sobre todo desde la respuesta anímica de nuestros jugadores.

Los destacados fueron Scola y Delfino, con buenos aportes de Oberto y de Prigioni desde la conducción. En este encuentro fue notable la diferencia entre el equipo titular y los suplentes, por lo que nuestra selección jugó gran parte del partido con sus jugadores titulares.

Un muy buen partido jugado por nuestro representativo, donde ganó el que tuvo más ganas de llevarse la victoria, y dicho triunfo lo llevará a enfrentarse este domingo contra España, en un partido que podía haber sido la mismísima final ya que ambos equipos eran candidatos a jugar por el primer escalón del podio.

Este equipo demostró que quiere honrar nuestro historial y luchará por quedar lo más alto posible en la clasificación final.