domingo, 13 de marzo de 2011

El Show se lo llevaron los Extranjeros

La reencarnación de Messi, piel morena, proveniente de USA, se encargó de hacer vibrar al Estadio Orfeo en una noche llena de estrellas. La gente de pie , vitoreando al moreno que minutos antes se calzó la número 10 celeste y blanca , apoyó la pelota en el piso y al mejor estilo futbol de potrero, tiró una “bicicleta”, tomó la pelota en el aire, giró y la enterró en el aro. Decorey Young, extranjero de Instituto, se llevo la ovación de la noche, en una final de volcadas donde el publico estaba apagado, ya que su contrincante había fallado sus intentos y sin realizar este ultimo intento, el “Messi del Básquet” ya era campeón.
Y ya sin presión, aceptó el consejo que le había dado su mejor amigo que vive en Houston, se la jugó sorprendiendo a todos al colocarse la camiseta de su ídolo, y realizó  una volcada para la historia, de las mejores que se vieron por estos Juegos de las Estrellas. Se llevó la puntuación perfecta del jurado (50 puntos) y los 3000 pesos de premio, además del momento de fama de un muchacho simple y amistoso que estaba siendo requerido por la prensa para contar su historia.
El concurso de triples fue nuevamente para Juan Espil, que sigue haciendo historia a sus 43 años, y demostró que sus manos mágicas están intactas, venciendo en la final a Eduardo Villares por 14 a 11 .
El partido de básquet no tuvo la emoción esperada ya que fue todo para los jugadores Extranjeros, que batieron sin sobresaltos a los jugadores Nacionales. El combinado de extranjeros jugo seriamente todo el partido, demostró superioridad y calidad para este tipo de shows, donde ya ganaba el primer cuarto por 21 a 8 y su figura Kyle Lamonte tiró un par de “alley-ups” para Byron Johnson y Battle que sorprendieron y levantaron al público. Por los Nacionales sacó la cara el duro del colorado Wolkowyski, con pelea y algunos “bifes” bajo las tablas.
El primer tiempo fue 43 – 27 , con impotencia de los jugadores nacionales que vinieron a una fiesta y no la estaban pasando bien. Párrafo aparte los silbidos a Leo Gutiérrez, gran figura de la liga y que juega condicionado por estas actitudes de algunos hinchas,  que no son propias de quien viene a disfrutar de un show que muestra lo mejor de nuestro básquet.
Ante un equipo de extranjeros que no quería perder de ninguna manera y que gozaban de una gran puntería desde el perímetro a través de Lamonte y Pittman, los nacionales intentaron una reacción en el tercer cuarto de la mano de Campazzo, pero la diferencia se mantuvo y el cierre fue 52 a 36.
La marca a presión del ultimo cuarto mostró el amor propio del equipo nacional, pero nunca pudo siquiera preocupar a su rival, que se llevó el partido por 68 a 51 con una última jugada para el aplauso donde “Robertito” Battle la enterró y se colgó del aro  permaneciendo unos cuantos segundos amacándose , esperando la última foto quizás.
Pero la última foto se la llevo el MVP Kyle Lamonte , que dio gran show además de ser gran protagonista en puntos y asistencias.
Y como no podía ser de otra manera, la fiesta se cerró a ritmo de cuartetazo, animado por Los Caligaris y con los jugadores divirtiéndose junto a los músicos.
Las luces se fueron apagando, el Orfeo se fue vaciando, las últimas charlas se fueron terminando y un fin de semana a puro básquet acaba de culminar.
El Juego de las Estrellas pasó, pero en las retinas quedaron las leyendas de nuestro básquet, los jugadores en actividad que hoy disfrutamos en la Liga Nacional, los triples de Espil , el habilidoso Pais, y la sombra de Messi vestida de jugador de básquet a cargo del norteamericano Young.

domingo, 3 de octubre de 2010

De regreso a mi Argentina

(Por Diego Favot)

Ya estoy nuevamente en Argentina, después de haber visitado otras culturas muy diferentes a las nuestras, donde viví experiencias únicas e inigualables, donde tomé contacto con gente de cada país que visité, y pude comprobar la amabilidad de estos pueblos donde por momentos se parecen en ese aspecto a los argentinos. Pueblos amigos donde cada vez que nombraba mi país, una sonrisa se observaba en sus rostros, conocían de Argentina y sabían de qué lugar les estaba hablando, y cada vez que pronunciaba mi nombre Diego, me contestaban “¡Maradona!”, ese embajador del fútbol que por el solo hecho de dibujar firuletes en una cancha de fútbol ha hecho que un argentino sea recibido con la mayor simpatía en estos países tan tercermundistas como el nuestro.
Lugares donde por cuestiones religiosas hombres y mujeres viven vidas tan diferentes, con prohibiciones inentendibles para nosotros, con costumbres y convicciones que nosotros no tenemos, con necesidades por momentos mucho mayores a las nuestras,  pero que no les hacen perder el rumbo de la honradez ni tomar lo que no es de ellos, sólo a veces intentan hacer un buen negocio con el turista que es a quien tienen más a mano.
            Cuando llegué a Turquía noté claramente que su cercanía con Europa y su declaración de país laico me mostraba un país progresista y con intenciones de unirse al privilegiado grupo de la Comunidad Económica Europea. Pude observar claramente la diferencia existente entre la histórica y atrapante Estambul, y la asiática y agradable Kayseri, una ciudad grande en medio de un país que ya en ese punto es más asiático que europeo, donde pude saludar al Alcalde para agradecerle por la calidez de su gente.
            En Siria me sentí como en casa, comenzando por la simpleza de sus habitantes, siempre dispuestos a ayudar, a tomar un café, ofreciendo todo lo que tienen y con un corazón abierto al visitante. Estuve unos días en Alepo acompañado por Simón, que hizo más fácil mi comunicación con los lugareños, ya que en estos países y sobretodo en lugares donde no llegan muchos turistas, solo se habla y se escribe en árabe, por lo que el lenguaje de las señas fue mi aliado incondicional, y pude comprobar que en la mayoría de los casos, poniéndole el corazón, es posible entenderse. Y me tocó el corazón visitar la aldea de Maalula, con su santuario religioso y la posibilidad de escuchar hablar el arameo, la lengua de Cristo. Y me transporté a épocas romanas cuando visité Palmira, y luego sentí las huellas de la historia al caminar las callecitas de Damasco.
            Ya en Jordania la cuestión fue diferente, un país donde el Rey es todo un símbolo muy querido, además de ser quien decide en este país y quien construye una realidad alentadora para los jordanos que viven en Amman, su capital. La gente que vive en Petra son beduinos que sólo tienen como recurso la posibilidad de vivir del turismo, acrecentado en gran medida luego de que Petra haya sido declarada una de las siete maravillas del mundo, título que se merece por la grandiosidad de esas esculturas en roca ubicadas en un escenario natural que emociona.
            Mi paso por Israel fue muy efímero, sólo me llevo los sellos en el pasaporte y la rigurosa seguridad para ingresar al país, cuestión molesta pero a su vez entendible luego de la historia de este pueblo en cuanto a atentados y ataques por parte de sus países vecinos.
            En Egipto pude disfrutar de ese Mar Rojo que es único en el mundo por su vida submarina, por la transparencia de sus aguas y por los barcos hundidos que reposan en su lecho, ahí quietos, esperando que buceadores de todo el mundo los recorran y se asombren al poder descubrir la historia que ha quedado sumergida bajo las aguas.
            Y al llegar a El Cairo pude apreciar la magnificencia de una de las civilizaciones antiguas más atrapantes para mí, el Egipto de las pirámides, esas enormes moles de piedra que 4000 años atrás se levantaron para honrar a los faraones que construyeron su historia.
            Casi todos estos países me mostraron el Islam como religión predominante, conocí las costumbres y el pensamiento de quienes profesan esta religión, así como también pasé por lugares históricos y muy importantes para otras religiones como el judaísmo y el cristianismo. Por estas tierras pasaron las primeras grandes civilizaciones, y estar ahí y poder comprobarlo, me hizo revivir la historia del mundo antiguo y remontarme a un pasado lejano, donde hoy quedan reminiscencias en estos pueblos milenarios que los leía en libros de historia o me los enseñaron en el secundario, y nunca me imaginé poder estar hablando con descendientes de los asirios, persas, babilonios, otomanos, armenios, nabateos, egipcios.
            Quisiera agradecer a todos quienes me han ayudado de una u otra manera para que esto sea posible, desde mis afectos que son muchos y los tengo siempre presentes, hasta quienes trabajan en el diario y en la radio que en todo momento me han apoyado para la  cobertura del Mundial de Basquet Turquía 2010 y las visitas a Siria, Jordania y Egipto.
            Y desde ya mi agradecimiento a La Voz de San Justo y AM1050 Radio San Francisco por confiar en mí y permitirme que les transmita estas vivencias que seguramente habrán enriquecido el intelecto y el espíritu de lectores y oyentes, y nos harán pensar en la diversidad humana, en las diferencias  que nos separan y las coincidencias que nos unen, y saber que abriendo nuestro corazón nos podemos entender con hombres y mujeres culturalmente diferentes, pero con la misma esencia del ser humano.

jueves, 30 de septiembre de 2010

El Cairo, a la sombra de las pirámides

(Por Diego Favot, enviado especial)

El Cairo es la capital de Egipto y la más grande ciudad del Medio Oriente. El área metropolitana incluye una población de unos 20 millones de habitantes, convirtiendo a esta ciudad en la más poblada de todo el continente africano. Es conocida por los egipcios como la "madre de todas ciudades" y la "ciudad de los mil minaretes".
La ciudad fue fundada en el año 116 A.C., en lo que hoy en día se conoce como Viejo Cairo, cuando los romanos reconstruyeron una antigua fortaleza persa junto al río Nilo. Antes de su fundación, Menfis u otras ciudades eran la capital del imperio faraónico. La Esfinge y las pirámides de Giza por ejemplo, son evidencia de la antigua civilización egipcia alrededor del Río Nilo. A lo largo de su historia, El Cairo fue conquistado y controlado por una multitud de invasores, incluyendo a los mamelucos, los turcos, Napoleón Bonaparte y los británicos.
En el siglo XIX, uno de los líderes de la ciudad, quiso transformar a El Cairo en una ciudad estilo europeo. Esto junto con la invasión de los británicos que ocuparon El Cairo en 1881, originó el desarrollo de nuevos suburbios para egipcios ricos y extranjeros. La vieja ciudad fue olvidada y gradualmente ha caído en el descuido. Al final del siglo, las actividades comerciales se mudaron a El Cairo moderno.

El Museo Egipcio
El Cairo cuenta con numerosas universidades, teatros, monumentos y museos: el más importante es el Museo Egipcio, situado en la plaza Tahrir, que alberga la mejor colección del mundo de objetos del antiguo Egipto, con más de 120.000 objetos. Este museo tuvo su gran auge a partir del descubrimiento de la tumba de Tutankamon por parte de Howard Carter.
Dando un recorrida por el museo se pueden observar infinidad de estatuas rescatadas de los distintos templos construidos en las tres fases del imperio de los faraones: Egipto Antiguo, Medio y Moderno. Hay una sala especial para el faraón Akhenaton y su esposa Nefertiti.
También es posible contemplar  gran cantidad de sarcófagos de madera o de piedra, con pinturas o con inscripciones que revelan el pensamiento del pueblo con respecto a la vida luego de la muerte.
Pero sin dudas, la joya del museo es El Tesoro de la Tumba de Tutankhamon, ese faraón que reinó desde niño y tan solo por 9 años,  donde se encontraron gran cantidad de objetos de oro, para deslumbrarnos finalmente con su máscara mortuoria de 11 kilos de oro reluciente. Ni la joya más valiosa se compara a esta máscara hecha para Tutankhamon, del cual no se sabe la causa de su muerte, lo que si se supo es la maldición que caería sobre quienes profanasen su tumba.
En otra sala se pueden visitar las momias de 11 faraones, entre ellos la del gran Ramses II, cuyos restos muy bien conservados descansan en el museo por excelencia de la civilización egipcia.

Khan al-Khalili
El mercado más importante y digno de visitar es el de Khan al-Khalili, situado en el Cairo islámico, donde las sedas y las especias son los productos más demandados. Es un área comercial antigua, un inmenso zoco de estrechas callejuelas con miles de pequeñas tiendas atestadas de mercancías, con sus calles repletas de gente y mesas a las puertas de los cafés, donde el regateo está a la orden del día.

Las Pirámides de Giza
Evidentemente, la gran atracción de la ciudad y del país son las Pirámides de Giza, situadas a unos 20 kilómetros al suroeste del centro de la capital, ya en las afueras de la ciudad. Estas construcciones de más de 4000 años de antigüedad son las únicas sobrevivientes de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. La misión  de la Gran Pirámide de Keops fue acoger el sarcófago del faraón Keops y se cree que para su construcción se emplearon cerca de 2,5 millones de bloques de piedra caliza. Algo más alejadas de las vecinas y pequeñas pirámides de las reinas, se encuentran las dos grandes pirámides de Kefrén y Micerinos.
Estas tres pirámides forman un complejo junto con la famosa Esfinge de Giza, ese coloso de piedra con la vestimenta de un faraón, rostro de mujer y cuerpo de león, y nos remontan al pasado y al Egipto de Moisés, Cleopatra, Ramsés y Tutankhamon, ese Egipto que a orillas del Nilo construyó un imperio que se nos muestra misterioso y atrapante, y nos invita a descubrir la historia de una de las civilizaciones antiguas más deslumbrantes y de las cuales aun hoy resta mucho por conocer.  

martes, 28 de septiembre de 2010

Egipto y el Mar Rojo

(Por Diego Favot, enviado especial)

Su nombre oficial es República Árabe de Egipto, posee una población de 82 millones de habitantes y su ciudad capital es El Cairo con 18 millones de habitantes. Su idioma oficial es el árabe, como en la mayoría de los países de la región y el 90% de sus habitantes son musulmanes.
Hacia el oeste un océano de arena indica la entrada al Desierto de Sahara, mientras el río Nilo lo atraviesa formando un delta en su desembocadura, las transparentes aguas del Mar Rojo muestran su belleza de corales y peces de una variedad infinita, y en la península del Sinaí se puede escalar la montaña donde Dios le habló a Moisés.
Egipto es famoso por su civilización antigua y sus monumentos, como las pirámides y la gran esfinge; la ciudad de Luxor contiene un gran número de restos antiguos, tales como el templo de Karnak y el Valle de los Reyes.

Dahab
La pequeña Dahab se encuentra en la Península del Sinaí, hacia el este y muy cerca de la frontera con Israel y Jordania.
Es un pueblito muy tranquilo, con una hermosa costanera o “promenade”, donde caminar a orillas del mar es una delicia para los sentidos. Mientras se camina, uno se puede detener a tomar un té, un café, o algo fresco, tirándose en unos sillones bajitos con muchos almohadones, descalzo, contemplando el calmo mar que rodea la bahía. Muchos hoteles tienen salida a este paseo peatonal que se extiende por toda la bahía, donde el mar es rocoso y lamentablemente no posee playas de arena, pero quizás ello le da un toque más de distinción a este encantador pueblito donde las inversiones son cada vez mayores y parece que la costa desde el famoso Sharm-el-Sheik hasta la frontera con Israel se poblará de complejos hoteleros con un encanto muy particular.
Si bien todo esto es cierto, este lugar vive del buceo. Toda persona que viene hasta aquí seguramente tomará un curso de buceo, hará snorkel o disfrutará de bucear en un arrecife considerado de los mejores lugares del mundo para la práctica de esta actividad.
            Gracias a la indicación de Julio Kohan, instructor de buceo sanfrancisqueño, me llegué a este paraíso submarino donde es posible bucear en dos sitios inigualables.

El “Thistlegorm”
            Es el naufragio que todo buceador desea explorar cuando llega a estas costas. Se trata de un barco inglés que fue hundido el 6 de octubre de 1941 por 2 aviones alemanes durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.
            Al sumergirse en el lugar del naufragio, podrá observarse el sector dañado con las bombas de la aviación alemana y dando una recorrida a este barco de 126 metros de longitud, se tiene asombrosa visión de lo que representa un barco de este tamaño, cuya profundidad máxima del buceo se encuentra en la hélice del barco y es de 31 metros.
            En un segundo buceo se descubre el interior del mismo, donde es posible descubrir el cargamento de este barco, motivo por el que fue atacado. Se observan tanques, grandes jeeps que transportan motocicletas (esas que se podemos ver en las películas de la Segunda Guerra), bombas de gran tamaño y hasta botas para los soldados. Todo esto en perfecto estado, tanto es así que es posible tocar las cubiertas y sentir el duro caucho de las mismas.
            Un buceo único que solo se puede disfrutar en este mar estratégicamente ubicado en una zona de conflictos militares frecuentes.

Ras Mohamed
            Este es un Parque Nacional Marino donde la cantidad y el colorido de sus corales es algo increíble, donde los peces tienen los colores que uno se pueda imaginar y otros que solamente se pueden ver aquí, ya que su belleza no permite imaginarlos, peces del tamaño de una uña de la mano como aquellos peces de colores que uno ve en una pecera familiar, pero de un metro de longitud. 

            Sumergirse en estas aguas es sentir la belleza de la naturaleza en su máximo estado de pureza, la serenidad de la vida bajo las aguas y la paz que transmite este tipo de actividades, nos hace pensar que debemos luchar por conservar estos lugares únicos en el planeta, para que futuras generaciones no solo los puedan disfrutar, sino que sientan la misma dicha que siente una persona al disfrutar de tanta belleza y los empuje a pelear por defender los lugares naturales de este planeta llamado Tierra.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Diario de Viaje

Mis primeros días en Siria

Hace unos días que llegué a Siria, crucé la frontera de manera terrestre, lo cual me llevó su tiempo pero fue muy interesante descubrir cómo hace la gente común para ir de Turquía a Siria o viceversa. Es tanto o más tedioso que el cruce de nuestras fronteras con Uruguay en época de vacaciones. Los oficiales de migraciones cargan a mano los datos de los pasaportes en una computadora, en mi caso, lo estudiaron al detalle, y al ver que era argentino, se entabló una conversación futbolística con el oficial, ya que aquí son fanáticos del Real Madrid o del Barsa.
Al arribar a Alepo sentí el shock cultural, aunque a algunos les parezca lo mismo Turquía que Siria, el país de los turcos es bastante occidental, en especial Estambul. Aquí, estamos hablando de la República Árabe de Siria, con todo lo que ello implica, comenzando por el alfabeto árabe, donde es más difícil comunicarse con la gente, y es imposible leer un nombre o reconocer un número. Por lo tanto, y al igual que me sucedió en otros países de este estilo, sólo atinaba a pagar con un billete grande y que me den vuelto, por lo que al día de hoy transformé mi bolsillo en una alcancía, lleno de monedas, difícil de identificar su valor ya que todavía no comprendo los números en árabe. Dichosos y felices quienes me han pedido que les lleve monedas de recuerdo.
Algo muy interesante en Alepo es que existe una calle llamada la “calle de los jugos”, donde al mejor estilo brasilero, preparan tanto licuados como jugos de fruta, y mucha gente se acerca para tomarse un cocktail, a la hora del día que sea. Para este trago primaveral mezclan banana, manzana, miel, azúcar, y jugos de cereza y de fresa. Lo más curioso, es que la miel la sacan de una fuente, donde en una bolsa de nylon tienen envuelto el panal o colmena con las abejas adentro, y mediante una especie de goteo, van sacando la miel.
Hoy en Siria, y después de varias semanas de viaje, encontré a la famosa “turca”, esa mujer que atiende en la panadería o en la despensa del barrio, y que no había visto después de un par de semanas en Turquía. Con rasgos bien marcados, nariz ancha, amplia sonrisa, hermosos ojos negros y cejas que no pasan desapercibidas. Reflexionando un poco, esa mujer que en Argentina llamamos la turca, seguramente tiene antepasados sirios. Lo que puede haber llevado a la confusión es que el actual territorio de Siria, fue ocupado por los turcos otomanos hasta el fin de la primera guerra mundial, por lo que al llegar a nuestro país los inmigrantes provenientes de Siria, tenían pasaporte de Turquía.
Ahora que estoy más integrado a sus costumbres, puedo disfrutar de este fascinante país, extraño para nuestra cultura occidental, interesante para abrir la mente, y no equivocar nuestros pensamientos cuando desde otros lugares primermundistas nos hablan de estos países tan lejanos a nuestra realidad.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Diario de Viaje

Portación de rostro

            Al visitar las ruinas de Palmira, y ante el ofrecimiento de un comerciante, decidí comprar un pañuelo árabe con su cintillo negro para cubrirme del sol, que en esta zona tan desértica pega muy fuerte, especialmente en horas del mediodía.
Ya paseando por el anfiteatro romano, y con mi atuendo típico al estilo de Yaser Arafat, observé a un grupo de seis o siete árabes, muy bien vestidos ellos, tomando fotos y conversando alegremente entre ellos. En un momento determinado, uno de ellos me pide si me puede sacar una foto. “Le pareceré gracioso con el turbante, pensé para mis adentros, y le hice la seña del OK”. Al instante, dos de sus compañeros se me acercaron y luego de un fuerte apretón de manos, me besaron en las mejillas muy efusivamente. La expresión era de alegría y admiración. Yo solo atiné a acompañar el gesto con una sonrisa. El problema fue cuando me comenzaron a hablar en árabe, ahí entendí todo, y les hable en inglés para sacarlos de la confusión. Nunca supe con quien me confundieron, seguramente algún famoso árabe o algún líder de la política. Luego de resuelta la confusión, no faltaron las risas y los chistes entre ellos, mientras yo pensaba en mi árbol genealógico y algún sirio que quizás se ha filtrado.
Por suerte, estos hombres demostraron alegría al verme, por lo que supongo que mi aire de árabe no me traerá problemas en el futuro.
De todos modos y por las dudas, ya guardé mi pañuelo turbante y difícilmente lo vuelva a usar, a menos que necesite algo importante en este amable país tan lejano al nuestro.

jueves, 16 de septiembre de 2010

El Guía Sirio-Argentino

(Por Diego Favot, enviado especial)

Nuestro guía sirio y amigo Samaan Gigí, a quien los argentinos llamamos Simón, es un asirio nacido en Alepo allá por 1943. Sus padres son nacidos en el sur de Turquía, cerca de Gaziantep, y por cuestiones político-religiosas se instalaron en Alepo, ciudad muy antigua del norte de Siria.
A los 19 años, junto con su hermano, decidieron emigrar a Venezuela. Luego de unos años allí, recalaron en la Argentina, país que los recibió con los brazos abiertos. “Argentina es un país que recibe a los extranjeros con mucho afecto, los adopta y nunca hace cuestiones de donde vienen, siempre son bienvenidos”, nos decía Simón, quien además nos comentaba que en Venezuela eso era muy diferente.
Durante su vida, nuestro guía sirio, fue y volvió tanto a Venezuela como a Siria, pero siempre retornaba a la ciudad de Córdoba, donde se casó con una descendiente de armenios y formó una familia.
Hace 2 años y medio, Simón se volvió a Siria, su país natal donde vive su hermano y sus familiares. Pero, en Argentina están su mujer, de la cual está separado, y sus hijos, dos varones y una mujer que es la más pequeña. Con su hija de 14 años chatea y se ven a través de video casi todas las noches, además de que aprovechan a jugar al backgamon por internet, un juego muy popular aquí.

- Simón, ¿sentís que sos argentino o sirio?
- Yo en Siria me siento sirio, y en Argentina me siento argentino. Amo mucho a Argentina ya que siempre me recibió muy bien y si tuviera trabajo allá me gustaría volver. En este mundial de futbol seguí todos los partidos y sufrí cuando perdimos con Alemania. Aquí en Alepo la gente hacía fuerza por Argentina, iban a la plaza principal donde había pantallas gigantes con camisetas argentinas y banderas. Y no sabés lo que han perdido en las apuestas después de la eliminación, y encima por 4 a 0!
- ¿Qué extrañás de Argentina?
- Extraño el asado, y un buen vino. Acá, si bien se come carne, no se come asado, se come carne mas bien molida, se come el “kipe” y el “kebab”. Y por supuesto extraño mucho a mis hijos, en especial a mi nena, que es adolescente, me extraña, y no entiende estas cuestiones de pareja que hicieron que me separe con su madre.
- ¿Te gustaría volver a Argentina?
- Sí, seguro, tengo muchos amigos allá. Probablemente vaya el año próximo para el cumpleaños de 15 de mi hija. No es fácil juntar la plata para viajar y estar allá un tiempo. Volver a vivir allá es muy difícil para mí. Yo tengo que pensar en mi futuro y en como vivir mi vejez.

            Simón nos cuenta que aquí en Siria no hay problemas de inseguridad alguna, cuestión fácilmente comprobable, ya que no hay policías en la calle. A veces, hay algún puestito policial, sin sentido para nuestro amigo. “Mirá las joyerías, kilos de oro en las vidrieras, una al lado de otra, y no pasa nada. Acá si alguien entra a robar, lo agarran entre todos los presentes, le dan una golpiza y lo llevan a la policía. Y ningún abogado va a ir a defenderlo. Hace unos años, una banda de delincuentes robaron y mataron a un joyero, a los pocos días los encontraron y en menos de un mes los sentenciaron a morir ahorcados”, nos comenta con total normalidad. “Aquí las mujeres pueden salir solas o en grupo, a la hora de la noche que sea, que nadie las va a tocar ni decir nada”, insiste.
            En estos días Simón se dedicará a conseguir los encargos realizados por su amigo Manuel Abrahamian, unas sandalias que sólo se consiguen aquí y algunas semillas frutales, típicas de la zona. Y sin dudas, Simón le enviará una nota a Manuel, invitándolo un anís o un café, aquí en Alepo, la ciudad que los vio nacer y donde tienen los mejores recuerdos de juventud, esos que nunca se olvidan y siempre vienen a la memoria, por más tiempo que haya transcurrido y por más kilómetros de distancia que los separen.